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Quién es Carlos
Carlos Olmo Bosco es Vagamundos. Descubrió "la otra manera de viajar" a los 16 años, cuando dió la vuelta a España con un amigo durante el verano de 1976, con 5.000 pta ($25) en el bolsillo, una mochila, un saco de dormir y unas ganas enormes de empaparse de la "Nueva España" después de la muerte de Franco. Horas muertas en la carretera, noches de insomnio en playas con visita de la Guardia Civil arma en mano y 3 meses sin comer caliente le curtieron para el salto al mundo.
Desde entonces ha recorrido unos 100 países (no lleva la cuenta), y sobre todo ha aprendido a amar y respetar otras culturas y creencias. Su espíritu viajero no se ha atemperado con los años, mas bien al contrario, crece su necesidad de salir por el mundo a buscar nuevas experiencias vitales. Durante 20 años ha intentado compaginar su carrera profesional en el sector informático con los viajes, pero finalmente estos han ganado la batalla y ahora se dedica a "viajar para vivir" en vez de "vivir para viajar"
Si tuviera que elegir los momentos más intensos y mágicos que ha vivido en sus viajes, serían estos:
- Merienda con los gorilas de montaña en Virunga (Zaire).
- Amanecer desde la cumbre del Kilimanjaro (Tanzania).
- Navegar por los canales de Patagonia entre témpanos desde Puerto Montt a Puerto Natales.
- Despertar en la jungla con los monos aulladores en los templos mayas de Tikal (Guatemala).
- El rafting del río Zambezee en Cataratas Victoria (Zimbawe).
- Llegar al amanecer a Machu Pichu entrando por la puerta de El Sol, en el camino Inca (Perú).
- Recorrer la naturaleza salvaje e indómita de la Patagonia, especialmente Torres del Paine y Cerro Torre (Chile y Argentina).
- Perderse por las callejuelas de Zanzibar Town (Tanzania) cuando no había turistas, y dormir en sus playas.
- Bucear con delfines en las islas Phee-Phee (Thailandia).
- Penetrar por la jungla hasta el corazón de Bali (Indonesia) para hacer rafting desde el nacimiento del río.
- Descender caminando el Cañon del Colorado, y dormir allí.
- Pasar un fin de año en el desierto del sahara en una jaima, tomando uvas en lata.
- Ver la puesta de sol y el amanecer en las dunas más altas del mundo en Soulavesi (Namibia).
- Recorrer el Amazonas en barca y alojarse en un bungalow rodeado del sonido de la jungla tropical.
- Alojarse en plantaciones de café con los rastafaris en las Blue Mountains (Jamaica).
- Caminar por el Triángulo de Oro (frontera Thailandia-Laos-Birmania) entre campos de opio, y dormir en las casas de la gente.
- Vivir de la naturaleza en estado puro en las islas Cíes (Galicia-España) cuando eran un paraíso no "protegido".
Leyendo "El principito" aprendió que el mejor viaje es el interior, pero hasta que encuentre el camino, seguirá recorriendo el mundo exterior.
Publicado: 14/10/2001 18:07
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